miércoles, 25 de enero de 2012

Mumbai (24-27 de enero de 2012)

El 24 de enero hemos vuelto a Mumbai. Salimos a las 4.45 como estaba previsto y tras un viaje por fin sin incidencias a las 13:30 estábamos aquí.

El último día en el hospital fue de despedidas como no podía ser de otro modo. Nos fuimos despidiendo de todo el personal del hospital a medida que pasaban. Doctores, enfermeras, personal de limpieza, cocina, etc.

Por la tarde lo hicimos de nuestra familia. Vinieron los cuatro a desearnos lo mejor y esperar vernos pronto otra vez, aunque saben que no podemos dar fechas y que ni siquiera podemos asegurar que vayamos a volver algún día. No hemos podido pasar mucho tiempo con ellos en esta ocasión  y eso ha hecho que la despedida no sea tan dura como la vivida hace tres años. El que peor lo ha llevado ha sido Sonu que se nos echaba a los brazos y se despedía de sus padres diciendo que se venía con nosotros. Seguiremos en contacto.

La última despedida ha sido con las tres chicas de Orisha. Dos de ellas trabajan en la fábrica donde se elaboran las medicinas y la tercera en la cocina con Usa, que no ha querido venir a despedirse porque no quería que nos fuésemos. Baghitotti, Mittani y Poiveni no hablan inglés y apenas chapurrean Malayalam por lo que no es fácil comunicarse con ellas, pero hay veces que no hace falta mucho para entenderse. Todos estos días nos han ido contando detalles de su vida y han agradecido mucho las muestras de cariño. Son muy jóvenes (entre 16 y 18 años), están lejos sus seres queridos y su vida aquí se limita a trabajar de sol a sol los siete días de la semana. Van a su casa sólo dos veces al año, y es que el viaje en tren dura nada menos que 5 días.

No están especialmente contentas con sus condiciones laborales aquí, pero sus familias necesitan este dinero y no tienen otra opción. No daremos más detalles, pero ya tienen prevista su marcha; será muy difícil que las volvamos a ver y esta despedida será casi con seguridad al última.

Ha sido sin duda la despedida más dura  y la que más nos ha llegado al corazón. Han venido con su mejor ropa para sacarse una foto de despedida y a la hora de irse se han abrazado a Estrella y se han puesto a llorar. Nos ha sorprendido el llanto de Baghio porque salía de muy adentro. Han sido unos minutos (o quizá segundos) interminables en los que no sabíamos como consolarla. Estas tres chicas son Adivasi y viven en uno de los estados más pobres de la India. Su futuro no será distinto al que han tenido sus padres y se casarán pronto para formar su familia y con suerte seguir trabajando para conseguir dar de comer a sus familias. Les deseamos lo mejor, se lo merecen.

En Mumbai nos esperaba Shiji, la hermana pequeña de Shiny y hemos pasado unas horas con ella poniéndonos al día y recordando batallitas de hace tres años.

El último día esperamos ver a Roy, que ha prometido visitarnos. En nuestra anterior visita nos ayudó mucho y tenemos pendiente volver juntos a Cochí, pero no será este año.

La madrugada del 27 tomamos el vuelo a casa. El vuelo sale a las 4.20am y basta que estemos allí a la 1.20am, pero nos han recomendado que no tomemos un taxi a esas horas, por lo que vamos a ir al aeropuerto con mucho tiempo.

viernes, 20 de enero de 2012

Thellakom (2-x de enero de 2012)

Como todo llega el día 2 de enero llegó, y esto supuso nuestro ingreso en el hospital donde nuestro objetivo es recuperar algo de salud antes de volver a casa. Nos esperan tres semanas de trabajo y mucha paciencia.

Tras despedir a nuestra familia Hari nos ha traído hasta aquí. Hari es amigo de la familia y por extensión amigo nuestro. Es el conductor que contratan si alguna vez necesitan un coche y en nuestro anterior viaje nos llevó a varios sitios. Con él fuimos a Munar y pese a que sólo habla Malayalam no tuvimos problemas para entendernos. A la vuelta nos presentó a su familia, su mujer Sindu y sus hijos Achú y Apú. Él se casó sin contar con la aprobación de su familia, tenía claro que Sindu era la mujer de su vida. No sé como se escribe pero lo pronuncian low-marriage y no está muy bien visto. Hari es Hindu y el tema de las casta quizá tuviera algo que ver. Olé tus c... Hari.

El hospital ha sido renovado. Han pintado la fachada y han construido una nueva entrada en la parte posterior para acceder a los pisos superiores por una rampa externa. Las habitaciones siguen igual, salvo un televisor que han colocado y que no encendemos casi nunca. Hay dos canales en inglés, el resto son en Hindi, Malayalam o Tamil.

Ya no están Sulotha y sus padres, Lolit y Debothi. Originarios de Orissa trabajaban en el hospital realizando tareas de mantenimiento y cocina, y hace ya dos años volvieron a su tierra. Siendo Sulotha pequeña su familia había acordado su matrimonio y volvieron para que se casara con su prometido. Ahora tiene 18 años y es madre de dos pequeños. Sus compañeras de Kerala nos cuentan cuando estamos solos, sin nadie de Orisha escuchándonos, que en ese estado no están educados, que se rigen por tradiciones muy antiguas y que este tipo de boda no tienen sentido. Les debe chocar tanto como a nosotros su modo de buscar marido.

Tampoco está Kabita, que también ha vuelto a su Chennai natal para casarse. Ni el Dr. Rhamakrishan con quien hemos seguido en contacto tras haberse ido a trabajar a otro hospital. Él quería que fuésemos a tratarnos con él pero que ante la falta de concreción de las condiciones al final decidimos volver a un lugar conocido.

La rutina del hospital es la misma, las enfermeras llegan a las 5.50 y durante el día el paciente sigue el tratamiento que el Doctor considera oportuno. Desayuno a las 7.30, comida a las 12.30, té a las 16.00 y cena a las 19.30.

Aquí celebramos la noche de reyes en el que recibimos un regalo por adelantado. La tarde del 5 de enero nos vienen a visitar la Loca y el Bixo. No les conocíamos, pero ella es hija de unos amigos, hemos coincidido en el tiempo en Kottayam y han decidido hacernos una visita. Dos valientes que han dejado sus trabajos, han cogido sus mochilas y han decidido recorrer el mundo durante una año. El día 6 se iban a Kochi para pasar unos días y volar a Sri Lanka. ¡¡¡Buena suerte chavales!!!

martes, 17 de enero de 2012

Nochevieja en Kooropada

Kooropada nos recibió como el año pasado, con un aguacero impresionante. Hacía tres meses que no veían llover y ha sido una alegría para la gente del barrio, aunque no tanto para nosotros, ha llovido desde la tarde-noche del viernes hasta el sábado por la mañana y todo este tiempo no hemos tenido electricidad. Afortunadamente sólo han sido unas horas y no los cinco días que pasamos entonces.

Hoy es Nochevieja, nuestra primera Nochevieja lejos de casa. Nuestra familia india acostumbra a pasarla en Iduki, en casa de los padres de Shiny, pero esta vez han cambiado los planes. Nos han dicho que a nosotros no nos veían hace tres años y que a Iduki van a menudo. El mes y medio que convivimos con ellos hace tres años nos ha convertido en miembros de pleno derecho de la familia y para nosotros es motivo de orgullo.

Pasamos la Nochevieja en casa de Shiby (hermana de Shiny), Santhos y la pequeña Achú. En nuestra visita anterior asistimos a la inauguración de la casa. Shiby por entonces trabajaba como enfermera en Arabia Saudí. Viajar a algún país del Golfo es una opción habitual en Kerala para ahorrar un dinero que de otro modo les sería imposible. Mucho han cambiado las cosas. La casa está terminada, Shiby está trabajando en Kottayam y ha llegado un miembro más en la familia, Sara, a la que hemos podido conocer al fin. La de Sara no será la única presentación, a última hora se ha presentado Shinoby (hermano de Shiny) con Raizza, su mujer. Se han casado este año. Solo faltan Shiji (hermana de Shiny, está en Mumbai) y su familia, pero emulando a su hermana quiere ir un tiempo a trabajar como enfermera a algún país extranjero, y para ello primero debe acumular horas de experiencia en un hospital de Mumbai. Hemos hablado con ella y esperamos verla a nuestra vuelta a esa ciudad.

Shinobi ha elegido el modo tradicional de Kerala para buscar esposa. La familia se reune para seleccionar las candidatas en un book donde ven una foto de tamaño de carnet y una breve presentación de no más de cinco líneas. Una vez seleccionado un pequeño grupo se procede en orden de preferencia hasta encontrar la adecuada. Se organiza una comida en casa de la candidata para que las familias se conozcan. Si las familias consideran que el matrimonio es factible dejan a la pareja unos minutos a solas para que se conozcan y den su opinión. Con su aprobación se devuelve la visita en casa del novio y si todo sigue según lo previsto en pocas semanas se celebrará la boda. Ellos están convencidos de que es el mejor modo de buscar pareja y nos dicen que la cantidad de divorcios que se producen en Europa no invita a pensar que nuestro método sea mejor. La boda no une dos personas como entendemos nosotros, une dos familias, y esa unión es más difícil de romper.

A las 18.00 ya estamos en casa de Shiby. Nos sirven un bizcocho y café con leche y poco después cenamos, arroz con verdura, pollo y ensalada. Tras cenar y despedirnos nos volvemos a casa. Otros años a las 12.00 estarían en misa pero este año la Nochevieja cae en sábado, con lo que la misa del domingo por la mañana es suficiente. A las 22.00 ya estamos en la cama. Se escuchan petardos y gritos en la calle, y por lo que nos cuenta Shiny durante la tarde ha corrido mucho alcohol por las casas de los vecinos. Mañana seremos los más despiertos en misa.

Tras la misa habitual con el rito Siromalabar y de vuelta a casa, encontramos a la madre de Malu haciendo la colada. Malu tenía 14 años cuando la conocimos en abril de 2009. En diciembre unas fiebres la llevaron al hospital y tres semanas después había fallecido. Shiny y Jobby le llevaron uno de sus últimos recuerdos, una foto que nos sacamos en su casa y que ella guarda como oro en paño. 

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La colada ha acabado antes de lo previsto, la buena mujer ha recogido su ropa y se ha marchado precipitadamente. Ha llegado Karnan y como siempre que llega hay que dejarle el camino abierto. Viene arrastrando un tronco enorme por el lecho del río, impresiona su fuerza (atención a la rubia del segundo vídeo).

 
Karnan llegando al barrio


 Karnan en el puente de Achampady (nuestro barrio)

sábado, 14 de enero de 2012

Llegada a Kooropada (30 de diciembre)

La llegada de fin de año nos obliga a partir a Kooropada para poder pasarlo con nuestra familia india. Estrella sigue cansada pero queda poco para el ingreso en el hospital y tenemos muchas ganas de verles. Alquilamos un coche y le decimos que se dirija a Pambady que es la localidad más conocida cerca de nuestro destino.

El viaje ha durado algo menos de 5 horas. Hemos adelantado dos elefantes que circulaban como un vehículo más y nos hemos sorprendido con los carteles electorales. Llama la atención que en un lugar tan espiritual y donde conviven tantas religiones tenga tanta fuerza el partido comunista. No entendemos Malayalam y nos quedamos con las ganas de saber qué es lo que dicen pero en nuestro camino se repiten los carteles de este partido con las imágenes de Lenin, Stalin, Fidel Castro,... y uno que nos ha intrigado mucho, la Madre Teresa de Calcuta. Kerala es un bastión comunista dentro de India y han sido varios los gobiernos de este color desde la década de los cincuenta.

Pese a contar con una baja renta per cápita que la sitúan a la altura de Camboya o Sudán, Kerala presume de tener un índice de alfabetización del 90% y una esperanza de vida cercana a los 72 años, números muy superiores al resto de estados del país y que la sitúan cerca de los países europeos. La riqueza no es fácil de medir en ocasiones.

La llegada ha sido emocionante, Shiny, Manu y Sonu nos estaban esperando con los brazos abiertos y nos hemos pasado la tarde hablando de como ha cambiado el lugar, de nuestros amigos, los vecinos, del resto de la familia... y hemos jugado al cricket.

Hemos traído regalos para todos. A Manu y Sonu les traemos sendos relojes digitales porque recordamos lo mucho que les gustaban, y siendo Navidad y viniendo de Pamplona turrón de Subiza para todos. Pero como los niños son niños y se entretienen con lo más insospechado, lo que más les ha gustado es un pequeño belén que nos regalaron Iratxe e Iñigo en Pamplona y que prometimos traer. A los niños les ha encantado y cuando a llegado Jobby, su padre, ha dicho que quedará muy bien en el belén que montan todos los años en el jardín. Nos tememos que vuestro regalo se queda aquí Iratxe e Iñigo...

Sonu y Manu junto al belén

jueves, 12 de enero de 2012

Estancia en Varkala

Pasamos la Nochebuena en Varkala. Hemos podido ver algún belén y muchas de las casas han sido adornadas con motivos navideños, pero el paisaje y el clima de Kerala no ayudan a que nos invada el espíritu navideño.

Hace tres años conocimos Varkala fuera de la temporada turística, cuando el turismo era de origen indio y el monzón tocaba ya las costas de Kerala. Esta circunstancia nos impidió sacar provecho de la playa, pero nos permitió conocer a gente con la que hemos seguido manteniendo contacto este tiempo. Hemos aprovechado estos días para saludar a varios de ellos.

En la playa existen dos paisajes muy distintos. A un lado, en Papanasam, se agolpan los indios, en el otro, bajo el acantilado de Northcliff, los turistas extranjeros. Contrasta el vestuario más recatado del turista autóctono sin mostar su cuerpo, con los bañadores y bikinis (no he visto ningún top-less) de los extranjeros (vistantes alóctonos que diría Javier). La sociedad de Kerala es muy tradicional. No es raro ver hombres en bañador pero la tradición sigue obligándo a las mujeres a llevar su churidar. No es de extrañar que siendo así sean pocas las que se atrevan a darse un chapuzón.

Bañador, bikini y churidar

Paseando por la playa

Vendedor de té
El turimos se agolpa en la playa, son pocos los visitantes que acuden al pueblo de Varkala, pero vale la pena darse una vuelta, aunque solo sea por ver el contraste con lo que estamos habituados en casa.

Parada bus

Pescadería
   
Fruteria

Zapatero

miércoles, 11 de enero de 2012

Varkala (22-30 diciembre)

El viaje a Varkala ha sido más largo de lo esperado. El avión salió con casi 3 horas de retraso (bien por IndiGo) y tras un vuelo de 2 horas y un viaje en taxi de 1 hora 15 minutos, hemos llegado a la habitación que alquilamos a Mohan. Hemos decidido venir a este Guest House porque ya lo conocimos hace tres años y lo recordábamos sencillo pero limpio. Hicimos la reserva por email y el bueno de Mohan nos aseguró que la habitación estaba como entonces, y doy Fe de que así es. En esa habitación no había entrado una fregona todo este tiempo. Debido a la hora no nos ha quedado otra que pasar aquí nuestra primera noche pero al día siguiente hemos encontrado otra habitación que cumple los mínimos que queremos. Evitaré dar detalles de la primera. Hemos tenido que pasar dos noches en ella, pero el 24 nos trasladamos a nuestro nuevo alojamiento, que dicho sea de paso cuesta casi la mitad.

Varkala es un lugar turístico donde podemos pasar desapercibidos. Ya no somos los extranjeros a los que todos observan por ser algo extraño en su paisaje cotidiano. Somos conscientes de que esta no es la realidad del país y que muy poca gente nacida aquí puede permitírselo, pero a nosotros nos va a venir bien descansar unos días para reponer fuerzas. Nuestra familia nos espera en Kooropada y tenemos muchas ganas de verles. Sonu ha prometido comer mucho para que le veamos más gordo y Manu ya está preparando el bate de cricket, pero Estrella necesita recuperarse del esfuerzo y ahora mismo no podemos afrontar el último trecho hasta Kottayam, harán falta unos días.

El día que compramos el ticket del tren a Gujerat coincidí en la cola con una pareja de Madrid que sacaban el suyo a Goa (a ver cuando reactivamos la operación Goa). Viajeros habituales, de los de mochila y compromiso por conocer la realidad del pais. Íbamos en direcciones opuestas y nos despedimos con la certeza de que no nos volveríamos a a ver, pero una de esas jugadas del destino ha hecho que en este país de mil millones de habitantes nos reencontremos con Raúl y Maku. Buena gente, esperamos verles en Pamplona tal y como nos han dicho.

martes, 10 de enero de 2012

El tráfico en la India

En la India el tráfico es un gran problema. La siniestralidad es muy alta y muere mucha gente a causa de los accidentes. En las ciudades la densidad del tráfico es increíble. Los coches, Autorickshaw, bicicletas y motocicletas conviven en un complicado equilibrio en el que impera la "Ley del Morro", el primero que toma la delantera es el que se gana la preferencia. Las señales de tráfico se convierten muchas veces en elementos decorativos y los usuarios de los vehículos siguen su propio código de circulación. Alguno de esos códigos :

  • El claxon sustituye a los intermitentes.
  • Las luces largas se encienden y apagan siguiendo un criterio indescifrable para este humilde servidor.
  • Los cinturones de seguridad se utilizan para conducir en las grandes ciudades y es otro gran misterio el cinturón trasero. Muchos vehículos lo llevan pero no hay donde asegurarlo.
  • Los adelantamientos... merecen un capítulo propio.
  • Número máximo de ocupantes de un vehículo, carretera de sentido único, carretera de dos carriles, ceda el paso, paso de cebra... Deben de tener un significado distinto.
El siguiente video lo tomamos en una calle de Mumbai, en la zona de Bandra. Es una zona tranquila y en horario de poco tráfico, pero nos da una idea de lo arriba expuesto.

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Con todo, y pese a que en ocasiones parece que todo se va a colapsar, al final todo termina fluyendo y los coches avanzan siguiendo un desorden ordenado. Y todo esto sin que nadie pierda la paciencia. El siguiente video no es nuestro, pero ilustra todo lo hablado.

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