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jueves, 12 de enero de 2012

Estancia en Varkala

Pasamos la Nochebuena en Varkala. Hemos podido ver algún belén y muchas de las casas han sido adornadas con motivos navideños, pero el paisaje y el clima de Kerala no ayudan a que nos invada el espíritu navideño.

Hace tres años conocimos Varkala fuera de la temporada turística, cuando el turismo era de origen indio y el monzón tocaba ya las costas de Kerala. Esta circunstancia nos impidió sacar provecho de la playa, pero nos permitió conocer a gente con la que hemos seguido manteniendo contacto este tiempo. Hemos aprovechado estos días para saludar a varios de ellos.

En la playa existen dos paisajes muy distintos. A un lado, en Papanasam, se agolpan los indios, en el otro, bajo el acantilado de Northcliff, los turistas extranjeros. Contrasta el vestuario más recatado del turista autóctono sin mostar su cuerpo, con los bañadores y bikinis (no he visto ningún top-less) de los extranjeros (vistantes alóctonos que diría Javier). La sociedad de Kerala es muy tradicional. No es raro ver hombres en bañador pero la tradición sigue obligándo a las mujeres a llevar su churidar. No es de extrañar que siendo así sean pocas las que se atrevan a darse un chapuzón.

Bañador, bikini y churidar

Paseando por la playa

Vendedor de té
El turimos se agolpa en la playa, son pocos los visitantes que acuden al pueblo de Varkala, pero vale la pena darse una vuelta, aunque solo sea por ver el contraste con lo que estamos habituados en casa.

Parada bus

Pescadería
   
Fruteria

Zapatero

miércoles, 11 de enero de 2012

Varkala (22-30 diciembre)

El viaje a Varkala ha sido más largo de lo esperado. El avión salió con casi 3 horas de retraso (bien por IndiGo) y tras un vuelo de 2 horas y un viaje en taxi de 1 hora 15 minutos, hemos llegado a la habitación que alquilamos a Mohan. Hemos decidido venir a este Guest House porque ya lo conocimos hace tres años y lo recordábamos sencillo pero limpio. Hicimos la reserva por email y el bueno de Mohan nos aseguró que la habitación estaba como entonces, y doy Fe de que así es. En esa habitación no había entrado una fregona todo este tiempo. Debido a la hora no nos ha quedado otra que pasar aquí nuestra primera noche pero al día siguiente hemos encontrado otra habitación que cumple los mínimos que queremos. Evitaré dar detalles de la primera. Hemos tenido que pasar dos noches en ella, pero el 24 nos trasladamos a nuestro nuevo alojamiento, que dicho sea de paso cuesta casi la mitad.

Varkala es un lugar turístico donde podemos pasar desapercibidos. Ya no somos los extranjeros a los que todos observan por ser algo extraño en su paisaje cotidiano. Somos conscientes de que esta no es la realidad del país y que muy poca gente nacida aquí puede permitírselo, pero a nosotros nos va a venir bien descansar unos días para reponer fuerzas. Nuestra familia nos espera en Kooropada y tenemos muchas ganas de verles. Sonu ha prometido comer mucho para que le veamos más gordo y Manu ya está preparando el bate de cricket, pero Estrella necesita recuperarse del esfuerzo y ahora mismo no podemos afrontar el último trecho hasta Kottayam, harán falta unos días.

El día que compramos el ticket del tren a Gujerat coincidí en la cola con una pareja de Madrid que sacaban el suyo a Goa (a ver cuando reactivamos la operación Goa). Viajeros habituales, de los de mochila y compromiso por conocer la realidad del pais. Íbamos en direcciones opuestas y nos despedimos con la certeza de que no nos volveríamos a a ver, pero una de esas jugadas del destino ha hecho que en este país de mil millones de habitantes nos reencontremos con Raúl y Maku. Buena gente, esperamos verles en Pamplona tal y como nos han dicho.