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martes, 10 de enero de 2012

El tráfico en la India

En la India el tráfico es un gran problema. La siniestralidad es muy alta y muere mucha gente a causa de los accidentes. En las ciudades la densidad del tráfico es increíble. Los coches, Autorickshaw, bicicletas y motocicletas conviven en un complicado equilibrio en el que impera la "Ley del Morro", el primero que toma la delantera es el que se gana la preferencia. Las señales de tráfico se convierten muchas veces en elementos decorativos y los usuarios de los vehículos siguen su propio código de circulación. Alguno de esos códigos :

  • El claxon sustituye a los intermitentes.
  • Las luces largas se encienden y apagan siguiendo un criterio indescifrable para este humilde servidor.
  • Los cinturones de seguridad se utilizan para conducir en las grandes ciudades y es otro gran misterio el cinturón trasero. Muchos vehículos lo llevan pero no hay donde asegurarlo.
  • Los adelantamientos... merecen un capítulo propio.
  • Número máximo de ocupantes de un vehículo, carretera de sentido único, carretera de dos carriles, ceda el paso, paso de cebra... Deben de tener un significado distinto.
El siguiente video lo tomamos en una calle de Mumbai, en la zona de Bandra. Es una zona tranquila y en horario de poco tráfico, pero nos da una idea de lo arriba expuesto.


Con todo, y pese a que en ocasiones parece que todo se va a colapsar, al final todo termina fluyendo y los coches avanzan siguiendo un desorden ordenado. Y todo esto sin que nadie pierda la paciencia. El siguiente video no es nuestro, pero ilustra todo lo hablado.




jueves, 8 de diciembre de 2011

Victoria Terminus

Hoy hemos ido a Victoria Terminus a comprar un billete de tren para el viernes. Los extranjeros lo debemos de hacer en una oficina concreta y con el pasaporte en la mano por lo que he ido con la Hermana Carmeline. Hemos ido en Autorickshaw hasta la estación de Bandra y desde alli hemos tomado un tren a Victoria. Ella en el vagón de las mujeres y yo en el de hombres. Ya estaba advertido pero no me podía imaginar la gente que se puede montar en uno de esos trenes. Venía abarrotado, con una multitud colgando de toda salida posible, parecía que los vagones fueran a reventar de un momento a otro. Antes de que el tren se detuviera la gente saltaba dentro sin apenas dejar tiempo a que salieran los que llegaban a su destino. Gritos, empujones y mucha humanidad. A mitad de viaje me he podido sentar en una esquina de uno de los bancos para al menos evitar que en alguna de las olas humanas me viera arrastrado al exterior del vagón antes de llegar a mi destino. Las ventanas sin cristales y con barrotes, para que entre aire pero evitando que nadie salga despedido supongo. Me ha llamado la atención que en una de las paradas se subieran tres mujeres, pero cuando han empezado a pedir dinero me he dado cuenta de que eran travestís. Afortunadamente no han podido llegar a mi entre la marabunta de gente porque los turistas suelen ser un blanco apetecible a la hora de pedir dinero.

La vista de la ventana es impresionante, cantidad de basura amontonada junto a las vías y muchos niños pequeños escarbando en ella, casas entre la basura y los desechos, una vista que parece irreal.

Al llegar a Viti (Victoria Terminus) he cogido la ola buena y he podido bajar sin problema. Por si acaso había preguntado a varias personas sobre cual era mi parada porque aquí no hay ninguna señalización salvo el cartel indicativo en la estación que en ocasiones no está y en ocasiones no se puede ver entre le gente.

Una vez fuera me he reunido con la Hermana Carmeline y hemos comprado el billete, aunque no el que teníamos pensado. Ya no quedan sleepers, solo hemos podido sacar uno de segunda, para ir sentados y sin A/C. Luego vuelta a Bandra con algo más de espacio porque el tren no estaba lleno, aunque aprovechando esta circunstancia se han montado varios tullidos a pedir dinero, gente que solo conserva sus muñones y se arrastra por el suelo que supongo que sobrevive de esta manera.

* La foto que adjunto es de otro tren, hay que ser muy valiente para sacar la cámara en el tren local de Mumbai.

martes, 6 de diciembre de 2011

Llegada a Mumbai

El martes seis llegamos a Mumbai a las 8.30 hora local después de un viaje especialmente malo. Fueron siete horas hasta Dubai, escala de cuatro horas de duración y 3 más hasta Mumbai. Esta vez no tuvimos la suerte de hace tres años y viajamos en clase turista, en “las perreras” en la jerga de los pilotos. Eso nos dijo al menos un militar retirado que viajó con nosotros en el autobús de los discapacitados (qué mal suena). Perdió una pierna hace un tiempo en un accidente de tráfico y desde entonces ha decidido disfrutar de cada segundo de la vida que le quede. Hace poco que ha vuelto de unas vacaciones en Colombia y se dirigía a Kuala Lumpur, lo que le suponía un viaje con dos escalas y dieciséis horas volando en total (7 + 7 + 2). Venía también una pareja de China que iba a Shanghai y que llevan 13 años viviendo en España; presumían de haber vivido en muchos países en los que espero que hayan aprendido el idioma mejor que en España. Nos costo bastante darnos cuenta de que estaban intentando hablar en castellano.

Viajamos con Emirates y al margen de la paliza que supone este tipo de viajes el servicio es bueno. Nos atendió Snata (una morena muy guapa de las Sheychelles) y Joaquín (argentino, muy atento). Gran cantidad de películas y música e incluso videojuegos; es la primera vez que he  visto esto último. Cada asiento con su propia pantalla y mando y una ranura donde introducir la tarjeta de crédito para poder hacer llamadas y enviar mails por satélite.

Íbamos en una fila de tres con un chico Brasileño que vive en la Sierra de Guara, en Huesca. Vino hace tres años a escalar y se quedó. Va a escalar a Tailandia hasta marzo.

El aeropuerto de Dubai es impresionante. Llegamos a la 00.00 hora local (21.00 en Pamplona) y antes de bajar del avión nos pudimos hacer idea de su tamaño al ver la pantalla donde se informaba de los vuelos de conexión. Informaba de 34 vuelos distintos y el nuestro ni siquiera salía porque sólo informaba de los que salían en las 3 horas siguientes. La zona comercial enorme, y todo tipo de productos. Llama la atención la cantidad de firmas de lujo presentes.

Casi todo el personal de limpieza, personal de asistencia a discapacitados y resto de trabajos que suponemos no muy bien remunerados es de origen Indio. El que empujaba nuestra silla para salir del avión era de Kerala y se emocionó cuando le saludamos en Malayalam.

Tras 4 horas interminables por fin subimos al avión dirección a Mumbai. Se notaba a donde íbamos, casi todo el pasaje era indio, muchos de ellos musulmanes que se distinguían fácilmente por su indumentaria.


La llegada a Mumbai fue complicada. Tras un viaje tan largo fue necesaria una silla especial para poder salir del avión y a partir de ahí siguió con lo esperado, muchos controles de seguridad y paciencia para hacer cola en el control de pasaportes. Afortunadamente las maletas llegaron sin novedad. Fuera nos esperaban las Hermanas Teresa y Santana en un taxi que nos llevaría a su casa. En fotografía se ve como pueden viajar cinco personas, dos maletas, la silla de ruedas y dos bolsas de mano en un coche sin maletero.