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miércoles, 4 de enero de 2012

Relwa (15 de diciembre)

Volvemos a Relwa para partir mañana a Bardipada, nuestra última misión por este año. Las niñas nos reciben con mucha alegría y nos obsequian con un adelanto de la fiesta que están organizando para Nochebuena. A los Adivasi les gusta mucho la música y aprovechan las festividades para bailar y cantar.

Nos ha costado mucho despedirnos de ellas, y en los ojos de varias de ellas hemos visto que también ellas lo sentían. Dejamos aquí a nuestra ahijada Sureka, nuestra querida Pritty y a muchas niñas a las que guardamos mucho cariño. Les deseamos lo mejor, se lo merecen. No nos olvidamos tampoco de las Hermanas y su trabajo, sin una queja, sin más premio que ver salir adelante a estas niñas. Mervani a todas.

Ambrutta
Pintando
Autobús

martes, 27 de diciembre de 2011

Vida de las niñas en Relwa

En el internado de Relwa conviven actualmente 150 niñas de edades comprendidas entre los 4 y los 17 años. Todas sin excepción pertenecen a alguna tribu Adivasi y por lo tanto están fuera del sistemas de castas, no son Dalits (descastados) pero han sido históricamente marginados y olvidados por la administración, han sido invisibles a sus ojos. Afortunadamente los tiempos cambian y actualmente han conseguido algunas prebendas para favorecer su integración. Un pequeño paso para un camino muy largo por delante.

Niñas en Relwa
Las niñas pasan en el internado la mayor parte del año y acuden a sus hogares en Navidades y en verano. Sus padres saben que el internado es el único modo en el que sus hijas puedan acceder a una educación que ellos no tuvieron y que les puede permitir un futuro mejor. Aquellos que se lo pueden permitir pueden visitarles dos veces al mes, pero los desplazamientos son largos y no suele ser la norma habitual.

La escuela la gestionan las Hermanas Carmelitas Misioneras y los niños reciben una educación católica, aunque esto no es óbice para que muchos de ellos pertenezcan a familias que profesan distintas religiones. En el internado se les da un techo y comida, pero incluso las más pequeñas se encargan de lavar su ropa y tareas similares. Es curioso ver cómo acuden al pozo, se quitan la ropa, la lavan y la dejan sobre los matorrales para que se seque. Luego se lavan ellas mismas y se ponen ropa limpia.

Lavando ropa
El internado se mantiene con aportaciones privadas y en gran medida por el dinero que proviene de los "padrinos" de estas niñas. El programa de apadrinamiento permite que podamos ayudar a sufragar los gastos de alguna de estas niñas para que pueda estudiar y no tenga que que volver a casa ayudar económicamente a su familia, cuyos recursos económicos son siempre limitados.

Lavando ropa y baño

Lavando ropa y baño

Hora de comer en Relwa

Niños en el colegio

domingo, 25 de diciembre de 2011

Relwa (9 - 13 diciembre)


Relwa ha cambiado poco desde la última vez que vinimos. Han cambiado las caras de muchas de las Hermanas y de muchas de las niñas, pero por lo demás el tiempo parece haberse detenido. La carretera para llegar a ella no es la mejor, y especialmente el último tramo deja mucho que desear. Camino de tierra con muchos baches y socavones.

Carretera de Relwa
El monzón que terminó por septiembre este año se llevo gran parte del camino que ahora debe ser reparado. En este país la corrupción está arraigada en muchos estamentos y nos cuentan que los contratistas emplean menos material del deseable para arreglar las carreteras para aumentar sus beneficios.
Reparación de carreteras
La misión está diferenciada en dos actividades principales. Un internado para los niños Adivasi y un dispensario donde se atiende a cualquiera que lo necesite, aunque con pocos recursos para hacerlo.

La Malaria es endógena en esta parte de la India y llegan muchas personas enfermas con esta patología o de distintas enfermedades tropicales.

Los habitantes de esta zona pertenecen a las tribus Adivasi, los pobladores originales de la India que se vieron desplazados con la llegada de los Arios y su sistema de castas hacia el año 1.500-1.000 a.C. Los Arios entraron por el norte del país y fueron adueñándose de los mejores pastos y tierras de cultivo, lo que unido a su separación de la sociedad basada en el sistema de castas hizo que los Adivasi se convirtieran en ciudadanos de segunda categoría.

El sistema de castas es el mayor punto de fricción de esta sociedad que obliga a parte de sus miembros a vivir en condiciones lamentables por el mero hecho de haber nacido en una casta inferior. Pese a que en 1998 Kocheril Raman Narayan consiguiera la presidencia del pais por primera vez en la historia para un dalit, esta injusticia social sigue vigente en muchas zonas y especialmente en entornos rurales.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Viaje a Gujerat

Hoy día 9 de diciembre viajamos a Relwa y ha resultado bastante pesado. Cinco horas en un tren abarrotado y sin aire acondicionado donde el olor a sudor se mezcla con el que se desprende de los alimentos que ofrecen distintos vendedores ambulantes y el que llega desde el exterior, que en muchos puntos podemos calificar de nauseabundo.

En el tren se vende de todo además de comida y bebida. Distintos vendedores ambulantes ofrecen pinzas para el pelo, juguetes para niños, colchonetas para sentarse en los duros asientos, limpiabotas,…

Han vuelto a entrar unos travestís como los que ví en el tren local de Mumbai. Esta vez no he podido escapar y pese a intentar hacerme el despistado me han agarrado de un brazo y me han pedido dinero. No he entendido lo que decía y he dicho simplemente “No”. Se ha sorprendido con mi reacción. Luego he visto que en nuestro vagón era el único al que pedía dinero y se lo negaba por lo que me he arrepentido de no darle unas cuantas rupias. Según me he enterado más tarde son eunucos y la superstición dice que negarles dinero trae mala suerte, viven gracias a estas limosnas y sin ejercer ningún otro oficio.

Tampoco ha faltado el lisiado de turno, sin piernas que se arrastra por los vagones. Este no me ha pedido nada y es que creo que los ecos de la que nos está cayendo allí han llegado hasta estas tierras y temen que sea yo el que les pida prestado.

Interior del tren poco antes de la parada

Al final hemos llegado y tras un descenso complicado (a una que yo me sé la han cogido al vuelo cuando caía desde la escalera) con las maletas entre tanta gente, las Hermanas Isabella y Christina nos han llevado en jeep hasta la misión. Dos horas y media de traqueteo por un camino que no sé como calificar nos han conducido a la misión donde nos esperaban todas las niñas del internado. Espero poder poner más fotografías de estas niñas de grandes ojos y mayor sonrisa para que veáis que en verdad son preciosas. Sólo quedan las Hermanas Teresa Conde y Nirmala de nuestra visita hace casi tres años.
Recibimiento en Relwa

Espero que ahora tengamos unos días para recuperarnos de la paliza porque nos cuidan mucho mejor de lo que merecemos (al menos yo) y se preocupan más de lo que debieran. Escucharlas contar historias de tiempos lejanos y no tan lejanos deja con la boca abierta a cualquiera. Están hechas de otra pasta, no me cabe duda.